sábado, 7 de enero de 2012

El Secreto

Era verano y me llamó la atención su camisa de felpa a cuadros y gorra, andaba con dificultad ayudado por un bastón y unas grandes gafas que ocultaban sus pequeños ojos que ya no veían demasiado bien. Tres veces tuve que nombrarlo para que me respondiera y elevando la voz lo conseguí:-Pase, pase. Me sorprendió su vieja libreta de mano en la que, cuál antiguo escribano, traía anotados todos los registros por día de su control de glucosa, su tensión, la dosis de insulina que se había puesto y si había alguna incidencia. En el reverso de una hoja llevaba apuntadas las preguntas y lo que necesitaba, todo un ejemplo de autocuidado. Su olor personal era característico, no estaba desaliñado ni tenía aspecto de sucio,era una olor penetrantemente agridulce, hasta tal punto que aunque no lo viera sabía que estaba en la sala de espera, pero no conseguía identificar qué era aquella olor. Con la confianza de visitas sucesivas, un día repasando la dieta y los controles que siempre traía, con valores perfectamente controlados, me confesó su secreto......"cinco ajos crudos en ayunas", en aquel momento mi cara era un signo de interrogación, ¿de dónde ha sacado usted que eso es bueno para su diabetes?, a lo que él respondió que llevaba años haciéndolo, desde que en el programa de televisión lo dijo ese médico de la mañana, y que gracias a eso el azúcar se le había controlado. El grado de evidencia desde luego no es posible establecerlo, pero si que es evidente el poder de los medios de información y comunicación sobre la comunidad y que deberíamos reflexionar sobre nuestro papel de educadores en salud.

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